«Nuestra hija empezó a golpear a otros niños y a retar
a la maestra. Las consecuencias más inofensivas de esto fueron la expulsión
parcial de las clases y las reuniones con las maestras. Algunas madres le gritaban
cosas a nuestra hija en el camino a casa, los niños le hacían
el vacío y otros le devolvían los golpes. Nuestra hija empezó a
no dormir casi nada y se negaba a realizar las más simples tareas caseras,
lo que creaba frecuentes confrontaciones a gritos. Ahora una niña despierta
se sienta de nuevo a nuestra mesa. Nos cuenta de sus vivencias en el Kinder,
se alegra enormemente de ir a la escuela, pinta y juega tranquilamente con
los niños vecinos. La clave espiritual que abrió una nueva puerta
a nuestra hija fue Elsbeth Maurer. El trabajo con ella ha resuelto y hecho
posible muchas cosas. Estoy muy agradecida de haber encontrado personas que
me ayudaron en esta situación. Elsbeth me enseñó primero
que todo a reconocer y a cuidar el lazo amoroso que me une a mi hija».
[Experiencia de una madre de una niña de 6 años]